Sigue leyendo…  Uno de los grandes atractivos de invertir en un plan de pensiones -además de ahorrar a largo plazo, rentabilizar el dinero y asegurarse una jubilación tranquila- es su atractivo fiscal.

Las aportaciones desgravan en la declaración de la renta y, por tanto, te permiten optimizar la factura fiscal. El dinero que aportas reduce la base imponible del IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas).

Te puedes desgravar las aportaciones hasta la menor de estas cantidades:

  • Un máximo de 8.000 euros anuales
  • Hasta el 30% de los rendimientos del trabajo u otras actividades económicas

Como sabes, cuantos mayores son tus ingresos, mayores son los impuestos que tendrás que pagar. El IRPF es un impuesto progresivo por lo que las retenciones se incrementan en función del nivel de ingresos desde el mínimo del 19% -para quienes ganan hasta 12.450 euros- hasta un máximo del 45%, para sueldos superiores a 60.000 euros.

Si aportas el máximo, 8.000 euros, te corresponden las siguientes devoluciones, en función de tu IRPF, según la legislación vigente:

19% 1.520 €24% 1.920 €30% 2.400 €37% 2.960 €45% 3.600 €

Si vas a hacer una aportación menor, por cada 1.000 euros aportados, el ahorro mínimo en la declaración de la renta es de 190 euros -con un tipo marginal de 19%- y hasta 450 euros, si el tipo alcanza el máximo del 45%.

19% 190  €24% 240 €30% 300  €37% 370  €45% 450  €


Leído esto, ¿ya sabes a qué plan de pensiones vas a hacer tu aportación?


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