¿Hay vida en las redes sociales después de la muerte? Una pregunta más que recurrente que se han tenido que plantear en los últimos años las personas que se han enfrentado a la muerte de un ser cercano y para la que aún no existe una respuesta legal. Y es que… ¿alguna vez te has parado a pensar quién gestionará tus perfiles en redes sociales, tus correos, tu cuenta online bancaria o tus series y música de pago cuando tú ya no estés? ¿Qué pasará con tus cuentas de almacenamiento online o tu colección de videojuegos en Internet?

Cada vez almacenamos más contenido en la Red, de ahí la importancia de comenzar a plantearnos el modo de facilitar la gestión de nuestros bienes digitales a nuestros familiares y evitar convertirnos en zombis 2.0.

¿La solución? Tan fácil como redactar un documento con todas tus posesiones digitales, las claves para acceder a ellas, y una autorización a una persona de confianza para que pueda acceder a todo este contenido cuando fallezcas. Además de cuentas de correo, cuentas bancarias y contenido personal en la nube, no te olvides de los servicios de suscripción (como Amazon o Netflix), que nos seguirán cobrando aún después de fallecer, si no los cancelamos. Si consideras que tu legado digital contiene información muy importante, siempre puedes acudir a una notaría para que te asignen un fiduciario. Lo más importante: dejar un consentimiento claro e inequívoco de las personas que autorizas a acceder a esas contraseñas, para que no se topen con la Ley Orgánica de Protección de Datos (LOPD).

Aquí van algunos consejos:

  • Si otorgas testamento, incluye junto al resto de tus voluntades todas las referentes a tu huella digital, con los datos y detalles necesarios para que puedan cumplirse.
  • Comprueba las condiciones de contratación de cada red social, correo electrónico, servicios en la nube, blog, etc., para ver las posibilidades de configuración y el modo más fácil de que tus herederos puedan acceder a tus cuentas y recuperar tus clave.
  • Informa a una persona de tu confianza o albacea digital si hay algún lugar en el que guarda tus claves (por ejemplo, en una caja fuerte o en un gestor de contraseñas).
  • En cualquier caso, piensa detenidamente si quieres que esos herederos accedan a tus cuentas digitales. Algunas pueden contener documentos e informaciones que tal vez prefiera mantener en privado para siempre. De ser así, procura asegurarte de que van a ser canceladas tras tu fallecimiento.

Cabe destacar que las principales redes sociales ofrecen la posibilidad de desactivar los perfiles del fallecido en su nombre. Por ejemplo, tanto Facebook como Instagram permiten indicar, en la configuración de la cuenta, qué hacer con ella cuando ya no estás: borrarla o convertirla en una cuenta conmemorativa, para lo que habrá que elegir a un amigo de la red y añadirlo como contacto de legado. Por su parte, Twitter, sí que posibilita a una persona autorizada borrar la cuenta y los tweets, aunque no permite seguir usándola.

Hablar de estos temas nunca fue cómodo, pero vale la pena hacer una reflexión a futuro sobre qué pasará con nuestras posesiones digitales cuando no estemos.