Blockchain es mucho más que la estructura tecnológica que da soporte al bitcoin, la criptomoneda que copa titulares los últimos días y que incluso ha centrado una de las ponencias en el Foro Mundial de Davos, donde se han debatido su aplicación en el ámbito financiero. Blockchain, cuya traducción sería «cadenas de bloques», ofrece la posibilidad de cualquier transacción entre dos o más personas pueda realizarse de forma transparente y segura sin necesidad de intermediarios. Es decir, que permite la transferencia de datos  digitales con una codificación encriptada. Su aplicación más conocida es para el mencionado sistema de bitcoin, donde proporciona un registro o libro de contabilidad en el que se va almacenando las diferentes transacciones realizadas con esta moneda virtual.

¿La peculiaridad en el caso de redes Blockchain públicas? Precisamente ese apellido: al ser una cadena de bloques pública, puede ser consultada en cualquier momento por cualquiera; además, no existe una copia única de la cadena, sino que se trata de un sistema descentralizado en el que cada nodo (en realidad, un ordenador)  almacena una copia, la razón por la cual desaparece el rol de intermediario. La información, una vez introducida, no puede ser borrada ni modificada; además solo permite añadir nuevos registros que quedan grabados con fecha y hora para conocer cómo ha ido cambiando en el tiempo. Transparencia total.

Aunque esta tecnología es ya muy conocida en el ámbito de las finanzas, hemos empezado a ver su aplicación en otros sectores: un ejemplo muy claro es el mundo de los Smart Contracts: contratos inteligentes que mediante un protocolo informático, facilitarán verificar y hacer cumplir un contrato de forma automática. Una nueva forma de intercambiar valor entre negocios, instituciones y particulares y que se podrñá utilizar, por ejemplo, en la administración pública, a la que los ciudadanos demandan cada vez más una mayor transparencia, eficiencia y rapidez. Una de las naciones pioneras es Estonia, cuyo gobierno emplea esta tecnología en sus registros fiscales y empresariales, y planea extenderlo para proteger los registros sanitarios electrónicos de sus ciudadanos. El blockchain puede tener por tanto múltiples aplicaciones públicas, como el voto electrónico, el registro de vehículos, los historiales sanitarios, el registro de la propiedad…

Por último, el impacto del Blockchain en las inversiones comienza a hacerse notar más allá de las criptomonedas. Hace apenas unas semanas, Telefónica  lanzó, a través de su filial alemana Telefónica Deutschland, la emisión de bonos domésticos por un importe de 200 millones de euros y uno de sus tramos se comercializará precisamente a través de Blockchain, todo un hito dentro de la deuda corporativa. En este tramo innovador, la compañía colocará deuda con un plazo ligeramente superior a un año, mientras que en el tramo más tradicional, este plazo oscilará entre los 7 y los 15 años.