Hace unos meses, el mejor inversor de todos los tiempos se alzaba con la victoria en una apuesta que hizo hace ¡diez años! Warren Buffet se jugó un millón de dólares a que la inversión en un fondo que replica la evolución del índice bursátil estadounidense S&P 500 sería más rentable  que hacerlo en otras inversiones más alternativas o sofisticadas. Y ganó. Esta reciente anécdota sirve para ilustrar la personalidad del conocido como Oráculo de Omaha, que se resume en dos frases demoledoras: Regla número 1: nunca pierdas dinero. Regla número 2: nunca olvides la regla número 1. Un modo de trabajar que se enmarca dentro del value investing, del que es uno de sus máximos exponentes: combina una estrategia a largo plazo en compañías que están atravesando dificultades y siempre con una cartera muy reducida. Además, estas compañías deben ser negocios que «entienda»: un  pensamiento le salvó de perder millones en la crisis de las .com.  Y no podemos olvidar su obsesión por el ahorro: «Ya sean calcetines o acciones, me gusta comprar mercancía de calidad cuando está rebajada”, afirma.   Toda una filosofía de inversión ( y de vida) que le ha llevado a ser, según la última lista de Forbes,  el tercer hombre más rico del mundo con más de 84.000 millones de dólares. A finales de año, las cciones del conglomerado de inversión que controla, Berkshire Hathaway, superaron por primera vez la barrera de los 300.000 dólares por título, reflejando así  la confianza de los inversores en sus apuestas bursátiles.Además, Buffett también es un conocido filántropo, se ha comprometido a donar más del 89*% de su riqueza y colidera junto a Bill Gates una iniciativa para que los multimillonarios se comprometan a donar también parte de su fortuna. *Fuente: Revista Forbes