Como si sacado de Blade Runner se tratara, este es el término anglosajón de moda y posiblemente el más desafortunado del mundo. Nace de la unión de robot y asesor y viene a definir al asesoramiento o gestión de inversiones automatizada a través de algoritmos. Digamos que son los asesores financieros tradicionales que realizan un servicio de gestión del patrimonio online, de modo que existe el mínimo contacto humano entre estos y los inversores.

Los robo advisors ofrecen un servicio de asesoramiento de bajo coste y suelen atraer a aquellos inversores que no tienen limitaciones a la hora de emplear nuevas tecnologías y servicios on line. Pero su éxito dependerá de que llegue a compensar en términos de confianza, coste y rentabilidad el no tener cercanía y contactos con otras personas.

Los primeros robo advisors nacieron en el año 2008, aunque el tipo de herramientas de gestión automatizada que emplean llevaba usándose por los asesores financieros tradicionales bastante tiempo antes. Están muy extendidos en el mundo anglosajón, sobre todo en EEUU, pero en España cada vez contamos con más ejemplos (Indexa Capital, Finizens, Feelcapital, InbestMe, MyInvestor y Popcoin por ahora)

Los robo advisors han venido para quedarse, pretenden hacer de la inversión una tarea sencilla y barata para el inversor. Son independientes de las emociones humanas. Construyen las carteras de inversión, llevan a cabo rebalanceos y cambios, reinvierten dividendos, etc, sin que el inversor se tenga que preocupar.

Una vez el inversor elige qué robo advisor es el más conveniente para cubrir sus expectativas (por resultados, por track record, por costes, por confianza,…) sólo tiene que conectarse con un dispositivo móvil con el banco o plataforma y abrir la cuenta, definir el perfil y transferir el dinero, todo on line, y empezar a disfrutar de otras cosas. De la gestión de su patrimonio se encarga el robo advisor.

Ahora que ya sabes un poco más, anímate a descubrir MyInvestor en www.myinvestor.es o descárgate la app.