La pandemia en la que vivimos ha introducido una importante dosis de incertidumbre en nuestras vidas. Y no sólo en el plano personal y laboral. Desde una perspectiva financiera, muchos ahorradores se preguntan si es prudente acometer nuevas inversiones y en qué mercados y tipos de activo deberían buscar resguardo hasta que escampe el temporal.

En este contexto, os planteamos algunas claves básicas que os permitirán orientaros en tiempos de turbulencias:

1. Invierte sólo aquel dinero del que puedas prescindir en el medio plazo

Esta es una máxima que todos los ahorradores deberían tener siempre muy presente, pero que en circunstancias como las actuales se hace especialmente relevante. Valora cuáles van a ser tus necesidades de liquidez en el medio y largo plazo, y baraja diferentes escenarios, en función de tu situación laboral y la estabilidad de tus ingresos. Reserva siempre un colchón para imprevistos

2. Pero, al mismo tiempo, no dejes de ahorrar

La pandemia que estamos viviendo añade un plus de incertidumbre para muchos ahorradores, que quieren asegurarse de que cuentan con la liquidez suficiente en caso de que vengan mal dadas. Sin embargo, también es importante tener en cuenta que la vida sigue su curso y no perder de vista el largo plazo. Si queremos no perder adquisitivo con el efecto inflación y a la vez cumplir con nuestras metas financieras (como planificar nuestra jubilación o financiar la educación de nuestros hijos) es imprescindible seguir ahorrando e invirtiendo, cada uno dentro de nuestras posibilidades. Tu dinero debe seguir trabajando para ti.

En muchos casos, los diferentes grados de confinamiento están reduciendo las posibilidades de consumo, por lo que es una buena oportunidad para ahorrar ese dinero y darle así un empujoncito a nuestras metas financieras. Un truco es analizar el importe que gastamos mes a mes en actividades que, por el momento, están fuera de nuestro alcance (viajes, ocio nocturno, etcétera) y destinarlo al ahorro. 

3. No entres en pánico

Algunos ahorradores temen invertir ahora en bolsa porque no saben cómo va a seguir afectando la crisis sanitaria a los mercados y quieren evitar a toda costa vivir un nuevo desplome como el que vimos el pasado marzo. Pero no olvides que por fuertes que sean las turbulencias en el corto plazo, la tendencia en el largo suele ser alcista. Por tanto, si tus objetivos de ahorro se sitúan a años vista, no temas que tus inversiones sufran algunos vaivenes en el momento actual. Aquí cabría argumentar que lo ideal es entrar en la bolsa una vez hayan pasado todos los baches. El problema es que acertar con el mejor momento para entrar al mercado (lo que en el argot financiero se conoce como el timing) es muy complejo. Si huyes de las turbulencias corres el riesgo de invertir cuando las bolsas ya hayan rebotado, con lo que te perderías la mayor parte de la subida. En consecuencia, si tus miras están puestas en el largo plazo, no pospongas la inversión. Y mejor aún si puedes canalizar tu ahorro a través de aportaciones periódicas, con lo que el efecto timing aún se diluirá más.

4. Diversifica el riesgo

En época de turbulencias, es más importante que nunca asegurarse de no poner todos los huevos en la misma cesta. Por ejemplo, en pleno boom del sector tecnológico y sanitario resulta tentador concentrar la inversión en esos segmentos, pero ¿qué ocurriría si alguno de esos sectores estuviera ya próximo a sus máximos o si se produjera alguna noticia que provocase una corrección? Para evitar sustos, la mejor forma de optimizar el riesgo de la cartera es apostar por la diversificación. En este sentido, asegúrate de que tu cartera tiene exposición a diferentes tipos de activos y de mercados geográficos. Y que ese mix de inversiones se ajusta como un guante a tu horizonte temporal de inversión y tu nivel de tolerancia al riesgo. 


5. Claridad y liquidez, tus grandes aliadas. Finalmente, ten en cuenta que sea cual sea tu cartera de inversión es necesario que entiendas perfectamente los productos en los que inviertes y el nivel de riesgo que estás asumiendo (independientemente de que cuentes con un asesor financiero que te guíe). De ese modo, reducirás la incertidumbre (bastante tienes con la que te rodea) y te sentirás seguro con las decisiones de inversión que tomes. Saber en qué estás invirtiendo y por qué será lo que te permita dormir tranquilo por las noches, más que el nivel de riesgo que asumas. Por otro lado, también es aconsejable que los productos de inversión que elijas sean perfectamente líquidos, que puedas recuperar tu dinero con rapidez y facilidad. Y si cuentan con comisiones bajas, mejor que mejor.