Muchos contribuyentes se están llevando una alegría en estas fechas al ver reflejada en su cuenta bancaria las devoluciones de Hacienda con cargo a las retenciones del IRPF del año pasado. Especialmente aquellos que invirtieron en planes de pensiones en 2019, cuyo ahorro fiscal puede ascender hasta los 3.840 euros, en función del tipo marginal y la comunidad autónoma, siempre que haya invertido el importe máximo (8.000 euros) y que esa cantidad no supere el 30% del rendimiento neto del trabajo o de las actividades económicas. Y la cuantía puede ser incluso superior, si se hace una aportación de hasta 2.500 euros al plan de pensiones del cónyuge con rentas reducidas.

Si es tu caso, puede que percibas este dinero devuelto por el Fisco como una especie de paga extra con la que no contabas y que sueñes en qué vas a gastar este ingreso extraordinario. Pero antes de irte de compras o consultar folletos de agencias de viajes merece la pena que recuerdes un hecho que no siempre se tiene en cuenta: el importe invertido en planes de pensiones no está sujeto a tributación en el momento actual… Pero sí lo estará cuando te jubiles. La reducción supone por tanto un diferimiento fiscal que reduce la base imponible en la época de actividad laboral. En esta etapa de la vida los tipos impositivos son altos y en el momento del rescate, al tener menos rentas, los tipos impositivos son más bajos. En definitiva, una parte del ahorro por aportaciones a planes de pensiones se lo tendremos que devolver a  Hacienda cuando nos jubilemos.

Invierte para dormir tranquilo

Lo ideal es que ahorres al menos una parte del dinero que te ha devuelto Hacienda y que lo inviertas de tal modo que puedas hacer frente al pago de impuestos en un futuro. De lo contrario, te arriesgas a que el capital ahorrado en planes de pensiones sufra una seria merma a la hora de rescatarlo, ya que tendrías que pagar antes una factura fiscal que no estaba contemplada en el objetivo de ahorro.

Si, por ejemplo, haces números y te marcas como objetivo ahorrar 100.000 euros de cara a tu jubilación, puede suponer un serio problema tener que aplicar un recorte de última hora de entre el 18,5% y el 48% (en función de tu comunidad autónoma y de cuál sea tu tipo en la base imponible del ahorro) para pagar impuestos. Ten en cuenta que tu plan de pensiones tributa como un rendimiento del trabajo al igual que lo hará la posible pensión que percibirás cuando te jubiles. Pero si este pago se contempla como una meta financiera aparte y se destina un porcentaje (o incluso el total) del importe devuelto por Hacienda a ese fin, es más fácil que consigas tu objetivo de cara a la jubilación sin que la fiscalidad te dé un susto de última hora.

Opciones de inversión

Ahora bien, ¿en qué deberías invertir el dinero hasta entonces? Lo más lógico sería replicar la misma estrategia (en cuanto a la distribución de activos en cartera) que has utilizado en la planificación del ahorro para la jubilación.

Para ello, puedes optar por una cesta de fondos de inversión, ya sean fondos indexados o fondos de gestión activa. Estos productos ofrecen una importante ventaja fiscal y es que el inversor puede ir reajustando su estrategia e ir cambiando de un fondo a otro, sin tener que tributar cada vez que traspasa.

Lo ideal es que no rescates ese dinero, ya que el objetivo es destinarlo al pago de impuestos en el futuro. Pero si se presenta un gasto inesperado, podrás disponer de él sin problema, ya que los fondos cuentan con liquidez diaria.

Otra opción es que inviertas el dinero en otros productos, como cuentas remuneradas, bonos, acciones, ETF (fondos cotizados), etcétera. Lo importante es que, llegado el momento de la jubilación, tengas el bolsillo lo suficientemente lleno, tanto para alcanzar tu objetivo de ahorro como para pagar los impuestos correspondientes.