Siempre es buen momento para dejar de ser un simple ahorrador y convertirte en inversor. De hecho, convertirnos en inversores debiera ser obligatorio para todos desde que tenemos unos euros ahorrados. Por tanto, si el próximo día 22 eres uno de los agraciados en el sorteo de la Lotería de Navidad, no te queda otra que dar el paso sin poner excusas.

Está bien recordar que, si te toca la lotería, tendrás que pagar a Hacienda por el premio aunque este año será algo menos que en años anteriores porque este ejercicio se ha ampliado el mínimo exento hasta 10.000 euros. De esta forma, sólo tributaremos al 20% por la parte que exceda de esos 10.000 euros. Así, si resultas premiado con el premio Gordo de 400.000 euros tendrás que tributar sólo por 390.000 euros, quedando ‘limpios’ para ti 322.000 euros.

La probabilidad de que te toque alguno de los premios en la Lotería de Navidad es sólo del 5% y tan sólo del 0,00001% de que el premio sea El Gordo pero… ¿y si sí? Para que no te pille con el pie cambiado aquí tienes nuestros súper consejos:

  1. PLANIFICAR: En caso de ser agraciado no te vengas arriba, o hazlo pero solo un poco. Deja pasar unas semanas o meses para tomar consciencia del premio. Valora todas las opciones de inversión que tienes, incluso es recomendable que acudas a un asesor financiero o entidad especializada en gestión de patrimonios para que te ayuden a elaborar tu plan. Recuerda que el dinero es finito y que para no llevarte sustos debes tener una planificación que incluya lo que quieres, tus aspiraciones y tus objetivos financieros. La pregunta que debes hacerte es: “¿cómo quiero que me cambie la vida?”. Respondas lo que respondas, ten sentido común y piensa en el futuro.
  2. SALDAR DEUDAS: Está claro que tapar agujeros es una de las muchas opciones si te toca la lotería. Pero quizá esta opción no sea la más conveniente, así que lo primero que habrá que ver es si la rentabilidad que nos da el dinero invertido es mayor que el coste de financiación porque, en ese caso, no interesaría amortizar la hipoteca. Por otro lado, hay que tener en cuenta que, si la vivienda habitual se compró antes de 2013, tendrá una ventaja fiscal en el IRPF (al poder deducirnos cada año un 15% de una cuota máxima de 9.040 euros), que puede que no nos interese perder.
  3. DIVERSIFICAR: En función de tu plan financiero y de tu perfil inversor, deberás diversificar el premio, es decir, no debes poner todos los huevos en la misma cesta. Debes elegir diferentes activos e invertir también con la vista puesta en distintos plazos (corto, medio y largo plazo). De tal manera que dejes una pequeña parte para imprevistos invertida en activos seguros que te den poca rentabilidad pero toda la tranquilidad y el resto lo inviertas pensando en el medio o el largo plazo, por ejemplo tu jubilación, y eso te permita asumir más riesgo en tus inversiones con la aspiración de obtener más rentabilidad.
  4. INVERTIR: Para alguien poco familiarizado con el mundo de las finanzas, la idea de exponer su capital recién adquirido a los vaivenes de las inversiones puede resultar poco atractivo. Da igual, hazlo. Hazlo, porque dejar el premio aparcado en su totalidad en una cuenta corriente o un depósito bancario no te va a permitir paliar el efecto de la inflación. En un escenario como el actual con los tipos de interés en mínimos, las rentabilidades por estos productos de escaso riesgo son ínfimas y no cubrir la inflación significa que, con el paso del tiempo, perderás poder adquisitivo. Es decir, si tienes 320.000 y no obtienes ninguna rentabilidad por ellos, pasados 20 años y contando con una inflación media anual del 2% (objetivo que persigue el Banco Central Europeo), tu dinero equivaldría a unos 217.994 euros (actuales).
  5. DISFRUTAR: Ahora sí. Una vez cumplidos los cuatro primeros consejos, lo más sano psicológicamente es permitirte un capricho. Pero ojo, procura que sea un antojo que no requiera gastos adicionales y su precio no supere el 10% de la cuantía total del premio.

No formes parte de ese 70% de los premiados con la Lotería de Navidad que tiene mucho menos dinero cinco años después de haber ganado el premio.

¡Suerte!