Imagina que tu banco te ofreciera siempre los mejores productos de inversión para tu dinero, independientemente de que fueran suyos o de la competencia. Imagínate que tu banco pusiera siempre a tu disposición lo que fuera mejor para ti.

Ahora deja de imaginar porque existe. Se entiende arquitectura abierta la estructura por la que una entidad financiera ofrece a sus clientes una importante gama de productos y servicios de inversión, tanto propios como ajenos, del mercado nacional e internacional, sin que se de a priori preferencia de unos frente a otros.

Aunque en nuestro país la distribución de fondos está dominada por los grandes bancos, lo cierto es que la arquitectura abierta es una tendencia irreversible. Gestoras del calibre de JPMorgan o de Fidelity, por ejemplo, distribuyen, hoy en día, sus fondos a través de casi 100 entidades financieras distintas.

Típicamente la arquitectura abierta esta asociada a productos gestionados de forma activa o donde se plantea una estrategia concreta, tales como los fondos de inversión, planes de pensiones e incluso productos estructurados. De esta forma, el valor añadido proviene del acceso a una gran variedad de talento proveniente de distintas entidades sin que medien intereses creados.

Hay tres factores que están propiciando que cada vez más entidades se decidan a adoptar el modelo de arquitectura abierta: los inversores cada vez tienen una mayor cultura financiera y un mayor acceso a información, por lo que demandan productos de la más alta calidad. La competencia se ha incrementado con la entrada de nuevos actores especializados en el asesoramiento y la banca privada, con lo que poco a poco los inversores prefieren depositar su confianza en una entidad especializada, con acceso a una amplia gama de productos, que a su banco comercial generalista que normalmente tienen restringido el acceso a productos de otras casas. Por último, la tecnología ha permitido que se pueda tener acceso a ingentes cantidades de producto de forma eficiente y con bajos costes.

La arquitectura abierta posee múltiples ventajas. Respecto a los inversores, este tipo de estructura les permite tener acceso a una mayor gama de productos que aquella con la que cuentan los demás inversores. Esto redunda en la práctica en la posibilidad de invertir en los mejores vehículos de cada categoría, consiguiendo carteras óptimas y bien diversificadas.

Este modelo de inversión también beneficia a las gestoras internacionales, ya que tienen la oportunidad de ofrecer y distribuir sus productos sin la necesidad de contar con una red propia en el país. Asimismo, las gestoras, sean éstas internacionales o nacionales, tienen la posibilidad de acceder a un a un gran número de inversores, tanto institucionales como particulares en igualdad de condiciones.

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