Conocer el valor liquidativo al que compras un fondo no siempre resulta sencillo. Intervienen varios factores, como la hora de corte o la fecha de ejecución de la gestora. Y además, en algunos casos se riza el rizo e interviene un elemento extra: el swing price. Te contamos en qué consiste y de qué modo puede afectarte.

Antes de explicarte qué es el swing price conviene recordar que cuando compras (o vendes) participaciones de un fondo puedes provocar que incurra en una serie de gastos.

Si se producen más suscripciones que reembolsos, el gestor se ve obligado a adquirir más activos, con los consiguientes costes de transacción. Si el gestor no hiciese esto, se produciría un efecto dilutivo para los actuales partícipes del fondo, ya que al entrar partícipes nuevos habría que repartir los mismo activos entre un mayor número de inversores.

Del mismo modo, si el fondo recibe más solicitudes de reembolso que de suscripción, tendrá que vender algunos de los activos que tenga en cartera.


Quién paga los costes

Estos costes de transacción se pueden trasladar al fondo, pero sería injusto para el resto de los partícipes. O te los pueden trasladar a ti a través de una comisión de suscripción/reembolso, pero imponer un peaje, ya sea de entrada o de salida, suele resultar perjudicial para la imagen del fondo. Además, sería muy difícil establecer una comisión de suscripción/reembolso de forma fija y que fuera justa, ya que los costes varían en función de las circunstancias del momento y el número de compras (o ventas) que se hayan producido.

En consecuencia, algunas gestoras están aplicando la técnica del swing price, un término que en inglés significa algo así como “precio oscilante”. Para ello, calcula el importe total de suscripciones y reembolsos que hayan tenido lugar en el día.

Si hay más volumen de solicitudes de compra que de venta, el gestor tendrá que comprar activos adicionales. Por tanto, la gestora le traslada ese coste a los partícipes compradores y para ello les fija un valor liquidativo algo superior (la diferencia suele ser pequeña). Dicho de otro modo, por la misma cantidad de dinero recibirán un número ligeramente inferior de participaciones. En cambio, aquellos que quieran vender ese mismo día lo harán sin coste adicional, ya que se les puede dar contrapartida sin problema gracias a las peticiones de compra.

Y cuando se reciben más peticiones de reembolso que de suscripción, sucede al revés. Los compradores entran sin coste adicional y a los vendedores se les adjudica un valor liquidativo algo inferior.


Un listón de gastos

Algunas gestoras aplican esta técnica sólo cuando la diferencia entre suscripciones y reembolsos supera un determinado umbral (tanto en un sentido como en el otro). Es decir, si los costes de compraventa en los que incurre son relativamente pequeños, los asume el fondo. Pero si superan un determinado listón, se los traslada a los partícipes que corresponda, compradores o vendedores.

Esta estrategia, que cuenta con el beneplácito de la CNMV, puede perjudicar (o no) a algunos participes en el momento de entrada o salida del fondo. Pero a largo plazo, redunda en su beneficio ya que permite que los partícipes actuales no se vean perjudicados en ningún caso por las entradas o salidas de otros inversores.

Otra de las consecuencias del swing price es que favorece a los partícipes que van a contracorriente, es decir, los que compran los fondos en los que la mayoría está vendiendo, y vicecersa.