Terminología del folleto de un fondo: guía para novatos

El folleto de un fondo de inversión es como su tarjeta de visita, su carta de presentación. En él puedes encontrar toda la información necesaria para entender y valorar las características del producto: desde la política de inversión hasta el nivel de riesgo y las comisiones/gastos en los que incurre. Sin embargo este tipo de documento utiliza en ocasiones terminología un tanto técnica que puede resultar de difícil comprensión para el inversor menos familiarizado con este mundillo. Te explicamos cuáles son los conceptos más comunes o, al menos, los más relevantes para el inversor.

Diferencia entre folleto y DFI

El texto de los folletos no siempre es fácil de comprender. Por eso el regulador ha establecido la figura del DFI (Documento de Datos Fundamentales del Inversor), que es una versión simplificada del folleto, redactada de forma más clara y sencilla, lo que facilita su comprensión.

Por tanto, si te estás iniciando en el mundo de la inversión puedes consultar primero el DFI del fondo y, si deseas ampliar información, recurrir ya al folleto.

En ambos casos, lo primero que te encontrarás en la cabecera del documento es el nombre del fondo, junto con el ISIN (que es el código que le identifica), la gestora y la entidad depositaria, que es la que custodia los activos en los que invierte el fondo.

El producto que te interesa puede estar registrado como fondo/sicav o bien como compartimento de otro fondo/sicav. En cualquiera de esos casos, el producto tendrá su propia política de inversión y gozará de total autonomía.

Otro de los conceptos principales es el de “categoría del fondo” (también llamada vocación inversora), que marcará el tipo de activos en los que puede invertir. Esta clasificación está perfectamente regulada. Por ejemplo, un fondo no se puede autocalificar como monetario si no cumple con una serie de requisitos.

Este dato puede parecer baladí, pero es importante ya que te permite saber con que otros fondos puedes comparar ese producto en términos de rentabilidad, riesgo, etcétera.

Política de inversión

El folleto indica un objetivo de inversión en el que a menudo figura el índice de referencia que aspira a replicar (fondo indexado) o a superar (fondo de gestión activa).

Por otro lado, algunos productos indican no sólo un objetivo de rentabilidad, sino otro complementario de volatilidad, que es uno de los principales baremos de riesgo. Por tanto, no aspiran sólo a ser rentables, o a serlo más que el índice de referencia, sino a conseguir su objetivo con un nivel de volatilidad determinado.

El apartado de ‘Política de Inversión’ describe en detalle cómo espera conseguirlo. Para ello especifica el tipo de activos que puede incluir en cartera, incluyendo la exposición a divisas, el mercado de derivados y también la posibilidad de invertir en otros fondos (que en el folleto constarán como IIC, que es la terminología jurídica).

Si se trata de un “fondo de autor”, el folleto también lo indicará, junto con el nombre del gestor. Esto quiere decir que la gestión del fondo está intrínsecamente ligada al talento y convicciones de esa persona en concreto, hasta el punto de que la salida del gestor podría suponer un cambio sustancial en la política de gestión y otorgaría a los partícipes derecho de separación.

Con todo, si quieres profundizar en la estrategia de inversión del fondo puedes consultar la composición de la cartera en el último informe periódico.

Por otro lado, el folleto suele especificar si se trata de un fondo de acumulación, es decir, si reinvierte los rendimientos obtenidos (dividendos, cupones, etc.) en el propio fondo, o si por el contrario es un fondo de distribución/reparto y distribuye estos rendimientos entre los partícipes. Te lo explicamos en más detalle en este post.

Lo más habitual es que el fondo pertenezca a la primera clase, ya que es la más eficiente en términos fiscales, aunque algunos productos dan la opción de elegir entre ambos tipos de estrategia. Es decir: invertir en la clase de acumulación o en la de distribución.

Riesgos

En el apartado de ‘Riesgos’, el partícipe encontrará un descripción detallada de los factores que pueden incidir positiva o negativamente en la rentabilidad del producto. Entre ellos, destacan los riesgos vinculados al propio mercado en el que invierte el fondo (por ejemplo, el devenir de la bolsa, si hablamos de un fondo de renta variable), el tipo de interés, el tipo de cambio, la inversión en países emergentes, la concentración geográfica o sectorial (a mayor concentración, menos diversificación del riesgo), el crédito, la liquidez y el uso de instrumentos financieros derivados.

Los folletos suelen señalar también el riesgo de sostenibilidad, que hace referencia a todo evento o acontecimiento medioambiental, social o de gobierno corporativo que, de ocurrir, podría provocar un efecto negativo sobre el valor de la inversión. Cada fondo gestiona este riesgo de manera distinta.

El folleto también detalla las características del procedimiento de suscripción y reembolso. Especificará cuestiones como el valor liquidativo aplicable (el precio al que puedes comprar/vender las participaciones); la frecuencia de liquidación, que suele ser diaria; y otras cuestiones, como la hora de corte.

En la política comercial encontrarás un dato clave, la divisa en la que está denominado. Esto es especialmente clave cuando inviertes en mercados extranjeros, como te explicamos en esta guía.

Gastos y comisiones

A continuación figura uno de los bloques más peliagudos, el de las comisiones y gastos del fondo. En este post del blog te explicamos en detalle cuáles son y cómo puedes saber si son demasiado elevadas (de nuevo aquí te puede resultar útil conocer la categoría en la que se encuadra el fondo y qué comisiones suelen cobrar otros fondos de la misma).

Te puedes encontrar con que el fondo cobra distintas comisiones en función de la clase de inversor a la que pertenezcas. Esto suele venir determinado por el mínimo de inversión que estás dispuesto a aportar, aunque también existen algunos fondos que establecen clases especiales para sus empleados o para inversores de una determinada edad.

También ten en cuenta que algunos fondos, sobre todos los extranjeros, incluyen la posibilidad de cobrar una comisión de suscripción y/o reembolso que a menudo nunca llegan a aplicar (lo establecen en el folleto por si acaso). En ese caso, contacta con tu comercializador y cerciórate si ese es el caso de tu fondo.

Por último, si el producto cobra una comisión de éxito (también llamada comisión de resultados), el folleto establecerá cuáles son las condiciones que tienen que darse para que la gestora pueda cobrarla, así como el porcentaje que se llevaría.

Aviso: El DFI no suele especificar en detalle los distintos gastos y comisiones en los que incurre el fondo. En su lugar menciona sólo la partida de ‘Gastos Corrientes’, que los abarca a todos, menos la comisión de resultados, la comisión de suscripción y la comisión de reembolso, en caso de que las hubiera.

Rentabilidad histórica

Finalmente, otro de los bloques importantes es el de la rentabilidad histórica del fondo. Suele indicar el dato anual de rentabilidad desde el lanzamiento del producto, comparándolo con lo obtenido por el índice de referencia.

Aquí es importante que tengas en cuenta una cosa: rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras. ¿A qué nos referimos con eso? Es cierto que la rentabilidad histórica es un indicador más que puede orientarte sobre el buen hacer del gestor a la hora de conseguir sus objetivos. Sobre todo, si la rentabilidad es buena de forma consistente, es decir, en distintos plazos y de forma sostenida en el tiempo. Cualquier gestor puede tener suerte un año en concreto. Lo complicado es hacerlo bien de manera sistemática en el largo plazo.

Pero aun así, un buen resultado nunca supone una garantía. Piensa que incluso el mejor equipo de fútbol, aquel con más trofeos en su haber, puede hacerlo mal el próximo partido o incluso la próxima temporada.

En consecuencia, ¿en qué otras variables puedes fijarte? Además de analizar el folleto y valorar la rentabilidad histórica del producto hay otros baremos que te pueden se de utilidad. Por ejemplo, el rating que le adjudican agencias como Morningstar o Lipper, que están especializadas en analizar y evaluar este tipo de productos.

También la experiencia que tiene el gestor (o la entidad gestora) en el desarrollo de la estrategia en la que se centra tu fondo. Por ejemplo, hay gestoras muy especializadas en un tipo de estilo de inversión concreto o en un mercado geográfico determinado. En este sentido, te puede ser de utilidad leer entrevistas al gestor para conocer su punto de vista sobre los mercados y su filosofía de inversión. Encontrarás entrevistas de estas características en distintos medios de comunicación así como en nuestro ciclo de webinars educativos ‘Aprende con las gestoras’.

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¿Te lo hemos explicado bien?

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