ojo con las comisiones: la termita que devora la rentabilidad de tu fondo

¿Qué es lo que tienes en cuenta a la hora de elegir un fondo de inversión? Hay quien invierte “con el retrovisor”, es decir, analiza únicamente en el comportamiento que ha tenido ese producto en el pasado, sin tener en cuenta que rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras. Sin embargo, pocos se fijan en un elemento que puede ser determinante en la rentabilidad del producto a largo plazo: las comisiones.

Sin embargo, si los inversores supieran el impacto que unas comisiones elevadas (o por encima de la media) pueden tener en su cartera de inversión en el largo plazo, no volverían a pasar por alto esta variable.


Efecto bola de nieve

Te lo explicamos con cifras. Imagínate que inviertes 25.000 euros en un fondo de inversión y que las comisiones del producto ascienden al 2%. Si la evolución del fondo fuera plana (es decir, con una rentabilidad del 0%), aún así experimentarías pérdidas, ya que igualmente tendrías que pagar las comisiones. Por tanto, el primer año habrías perdido 500 euros (el 2% de 25.000). El problema, es que a largo plazo se crearía el efecto bola de nieve. Y comisión tras comisión en 20 años habrías perdido el 33% de tu inversión. En total, 8.300 euros.

Te ponemos este ejemplo para que veas el impacto puro de las comisiones. En un caso real, como es lógico, lo normal es que los productos de inversión sí generen rentabilidad en el largo plazo. Por tanto, lo habitual a largo plazo no es que obtengas pérdidas (siempre que la rentabilidad que obtenga tu fondo sea superior a las comisiones que cobra), pero las ganancias se pueden ver mermadas en muy buena medida.

Y cuanto más elevadas sean las comisiones, menos rentabilidad obtendrás. Veámoslo con otro ejemplo. Si inviertes 1.000 euros a 20 años con una rentabilidad media anual del 10%, al cabo de ese periodo habrás obtenido 6.700 euros. Si a esta rentabilidad se le resta el impacto de las comisiones, el escenario es muy distinto. Con una comisión del 1% anual, conseguirías 5.500 euros. Y con una comisión del 3%, obtendrías 3.600 euros.


Comisiones en gestión activa vs pasiva

¿Quiere esto decir que debemos elegir siempre los productos con comisiones más bajas? No necesariamente. Lo primero que debes tener en cuenta es a qué responden esas comisiones y si son proporcionales al servicio que te está dando la gestora. Los fondos de gestión activa, es decir, aquellos que intentan batir al índice suelen requerir más esfuerzo (y talento) por parte del gestor. Por tanto, es lógico que la comisión de gestión sea más elevada.

En este contexto, si un fondo cobra una comisión de gestión algo más elevada que los demás, pero consigue hacerlo mejor que el mercado de forma sistemática, no te importará tanto aflojar el bolsillo.

Dentro de esta filosofía cabe destacar que existe un tipo de comisión de gestión que está vinculada precisamente a la rentabilidad que obtenga el fondo. Son las comisiones de éxito, que ya explicamos en otro post sobre los pros y contras que ofrecen.

Por el contrario, si el fondo requiere una gestión muy sencilla, como ocurre con los productos indexados, que se limitan a imitar el comportamiento del índice, la comisión debe ser mucho más reducida. Y es que en este caso el valor añadido que aporta el gestor es mínimo. Por tanto, las comisiones que cobra el fondo resultan determinantes, ya que la rentabilidad que obtengas será igual a la evolución que experimente el índice, menos las comisiones que cobre el fondo.


Otros factores a considerar

El análisis de las comisiones debe ser el factor protagonista en la selección de un producto indexado. Pero aún así, hay otros elementos que también debes valorar, aunque sea en menor medida, como el tamaño del fondo y la estrategia que siga a la hora de replicar el índice (réplica física o sintética).

Sabiendo todo esto, ¿cómo puedes averiguar si las comisiones que cobra un fondo son razonables? Hay distintos factores a tener en cuenta. Pero en términos general que cobra la media de los fondos de esa misma categoría. Y si se trata de un indexado, lo que cobran otros productos que replican ese mismo índice.


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